jueves, 10 de marzo de 2011

El Club Allard: grande, grande, grande.

Según se explica en su página web, El Club Allard nace en 1998 como "cenáculo privado de financieros y políticos".  En 2003 se decide darle un cambio radical, abriéndolo al público pero manteniendo ese aire de club privado que aún conserva.
El Club Allard es uno de nuestros restaurantes favoritos. Y lo es porque reúne las características que nosotros le pedimos a un gran restaurante: ambiente elegante y relajado, servicio de sala de alto nivel, producto de calidad y creatividad en las elaboraciones. Un detalle que nos gusta es que el chef Diego Guerrero sale a tomar la comanda  y a comprobar, al final de la cena, si todo ha sido del agrado de los comensales.
Tuvimos la suerte de conocer El Club Allard antes de la estrella Michelin que merecidamente le concedieron en 2007, y año tras año seguimos comprobando que se mantiene al más alto nivel. 

Visita 5 de Marzo de 2011

Como es habitual, Diego Guerrero se acercó a nuestra mesa para confeccionar con nosotros el menú. Siempre tomamos el menú intermedio en el que, con un precio de 68 euros + IVA, se puede disfrutar de 2 snacks, 3 entradas, 1 pescado, 1 carne, 1 prepostre y 2 postres. En esta ocasión, siguiendo las indicaciones de Diego y nuestra experiencia de "veteranos" en este restaurante, optamos por una mezcla de platos clásicos y de nuevas creaciones.
Tras probar unos panes de gambas y de sardinas que nos esperaban en la mesa y que acompañamos con unas cervezas



empezó el disfrute con los dos snacks, que ya conocíamos pero que de los que nos gusta repetir:
minibabybell de camembert trufado: cremosa textura con envoltura gelatinada.


y el sukiyaki, caldo japonés con espuma de huevo, cremoso y reconfortante.



A continuación, y como entradas:

Torrija con pan tumaca y sardina en aceite: se recomienda sacar la sardina del tarro de aceite en el que se presenta y ponerla en el pan (el agua de rosas es para lavarse las manos). Se trata de una esponjosa torrija que es una reinterpretacion del clásico pan tumaca. Además es un plato divertido y original en su presentación .

Huevo con pan y panceta sobre crrema ligera de panceta: cuesta prescindir de él.


Sepia y fungiformes. Un plato elegante donde se juega con texturas crujientes.


El plato de pescado consitió en rubio con un caldo corto de azafrán, aire de coco y erizo de mar. Intenso sabor a pescado de roca y azafrán con sutiles toques de erizo.


Y el plato de carne: foie a la sartén con semicrudo de manzana, leche de oveja y violetas. Soberbia preparación de un foie que viene a la mesa guardando aromas que se desprenden al destaparlo e invaden el espacio de dulces violetas. Diego sabe conjugar en este plato los sentidos del olfato, vista e inmediatamente después, gusto. Impecable sabor y presentación.


El prepostre: la maceta. Flan ligero de jengibre y tierra de tarta sacher.


Primer postre: la pecera: crema de yogur, blue curaçao, frambuesa chocolate blanco y chocolate negro.


Segundo postre: la vela: mazapán bañado en fresa, helado de módena con vino dulce de misa. Otra presentación original y divertida. De la vela se come todo menos la mecha.


Los petit fours volvieron a venir presentados como La Playa.


Una botella de André Clouet Grande Resérve Grand Cru acompañó la cena brillantemente.

Total factura: 202,01 euros.
2 menús intermedios: 146,88 euros.
2 cervezas 9,72 euros.
André Clouet Grande Resérve Grand Cru: 45,41 euros.


Visita 20 de Marzo de 2010


No sabemos si es el mejor restaurante de Madrid, pero a nosotros es el que más nos gusta. Nos sentimos muy a gusto en El Club Allard. Es de agradecer que, cuando te saludan, se acuerden de que ya has estado más veces allí. Esa sensación de "clientes habituales" es agradable, aunque no nos hace dejar de ser críticos, y nuestro nivel de exigencia no se relaja por ello.
Desde el principio pudimos comprobar que se mantiene el alto nivel de este restaurante: el ambiente elegante, la amplia separación entre mesas impecablemente vestidas y equipadas, el servicio perfecto, pero a la vez cercano...
Y la cocina de Diego Guerrero, que nos sigue encantando.
Como es habitual, Diego confecciona el menú con los clientes. En nuestro caso quisimos repetir el Huevo con pan y panceta sobre crema ligera de patata, y el resto lo dejamos a su elección dentro del menú intermedio.
Los aperitivos fueron:
Mini babybel de camembert trufado, excelente textura, sabor y presentación... Ya lo habíamos probado en alguna otra visita y nos sigue gustando.
Sukiyaki, buen sabor y cremosa espuma de huevo. Este plato era nuevo para nosotros.
Después pasamos a las entradas:
Ceviche de carabinero, otra novedad. Delicioso de sabor y textura.


Huevo con pan y panceta sobre crema ligera de patata. El clásico entre los clásicos de Diego Guerrero, y que expresamente le pedimos nos incluyera en el menú. Una delicia.


Bombón de bacalao al pil pil sobre churros de pan de ajo y espuma de brandada, sobresaliente en ejecución pero quizás es sabor de los churros predominan demasiado en el plato. Otro clásico de la casa.


Después pasamos a los platos principales:

Rodaballo salvaje al perfume de albahaca y cebolleta tierna: un prodigio de sabor y punto perfecto del pescado. Sobresaliente.


Brownie de hongos y carrillada: otra delicia. En este caso la textura y el sabor se unen a la creatividad del chef.


Junto a una copa de PX nos sirvieron los postres:
la pecera otro plato creativo que ya conocíamos y que nos encanta.
café y puro: de nuevo un trampantojo que estaba delicioso.



Con los cafés, otro guiño con los petit fours que vienen presentados en una especie de playa con su rastrillo y todo.
Acompañamos la cena con un André Clouet Grande Resérve Grand Cru, que se está convirtiendo en nuestro champán de cabecera ultimamente.

La cena fue perfecta. El menú conjugó varios clásicos del restaurante con algunas creaciones nuevas y salimos tan satisfechos como siempre.

Total factura: 204,48 euros.
2 menús clásicos: 145,52 euros.
2 cervezas 9,63 euros.
André Clouet Grande Resérve Grand Cru: 43,98 euros.


Visita 20 de Junio de 2009

Primera visita desde que sustituyeron la carta por los menús.
En realidad las opciones de menú, que en la carta aparecen como menú vegetariano, menú clásico y del mercado a la mesa, son corto, medio y largo.
Diego Guerrero confecciona el menú con los comensales. En nuestro caso el apetito era medio-alto, así que nos preparó un menú medio con el que quedamos muy satisfechos.
Empezamos por dos aperitivos:
Coronita de té de jazmín y coco.
Mini Baby-bell de camembert truffé.
A continuación las entradas:
Huevos con pan y panceta sobre crema ligera de patata. (no podían faltar)
Bombón de bacalao al pil-pil, esponja de brandada y churros de pan de ajo.
El Carabinero en su propia gabardina con algas salteadas e ito togarashi.
Como platos principales:
Rape rebozado con Dipsea carnosa y salsifi.
Kebab de cordero.
Y los postres:
La pecera (Coral de chocolate blanco y polvo de frambuesa, crujiente y blue curaçao).
Chupito de chocolate con churrros.
Petit Fours:
Nube de piruleta
Gominola de blue curaçao
Financier de Té verde con algas y sésamo negro
Mikados de Kikos
Para beber elegimos Abadía Retuerta Selección Especial.

Nueva visita al Club y nueva satisfacción. Con la sustitición de la carta por los menús el importe de la cuenta final ha subido con respecto al año pasado (algo poco habitual en estos tiempos de crisis). Antes estaba por debajo de su precio, ahora el precio es acorde a la categoría del restaurante.
Cuentas aparte, la visita al Club Allard sigue siendo imprescindible en Madrid.
El servicio sigue siendo impecable y la cocina de Diego Guerrero sigue rayando a gran altura, combinando sus elaboraciones ya clásicas con nuevos platos que mantienen el nivel.
Habrá que volver pronto.

Total factura: 187,14 euros.
2 menús clásicos: 145,52 euros.
2 cervezas 9,63 euros.
Abadía Retuerta Selección Especial: 32 euros.

4 comentarios:

  1. No veas que pinta, me lleváis mucha ventaja jajajajaja, bueno ya se a quién preguntar cuando vaya por el centro. Me gusta mucho leeros. Un saludo.

    P.D. Tabula Aromatum significa aromas de mesa o tabla de especias, se puede traducir de las dos formas y detrás de eso está Dani, osea yo .

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  2. Hola, había oido hablar del club allard pero pensaba que era un sitio de una cocina mucho más tradicional... pero ya veo que estaba equivocado. Me ha encantado el post. Para las fotos imagino que utilizaras una camara compacta?? me podrías decir cual?? Ciaoo

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  3. Dani, gracias por tu comentario. La verdad es que tenemos bastante controlado el tema gastronómico en Madrid y alrededores así que estaremos encantados de asesorarte cuando vengas por el centro.
    Un saludo.

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  4. Dada, para las fotos utilizamos la cámara del Iphone. Es bastante discreto y salen aceptablemente bien.
    Un saludo.

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